SALUD MENTAL INFANTIL

En 7 mejores para bebés queremos presentaros este interesante artículo, SALUD MENTAL INFANTIL ,publicado por el CDC de los EE.UU. (Centro de Control y Prevención de Enfermedades)

Tener salud mental en la infancia significa alcanzar los indicadores del desarrollo y los indicadores emocionales, así como también aprender habilidades sociales saludables y cómo enfrentar los problemas que puedan presentarse. Los niños que son mentalmente sanos tienen una calidad de vida positiva y pueden desempeñarse bien en el hogar, la escuela y sus comunidades. Obtenga más información sobre afecciones de salud mental específicas de los niños, tratamientos, prevención e investigaciones de salud pública en relación con la salud mental de los niños.

¿Qué son los trastornos mentales infantiles?

Los trastornos mentales en los niños se describen como cambios serios en su forma habitual de aprender, comportarse o manejar las emociones, lo cual causa angustia y problemas en las actividades diarias. A veces muchos niños tienen miedos y preocupaciones o problemas de comportamiento. Cuando los síntomas son persistentes o extremos de tal manera que causa serios problemas en la casa, la escuela o con los compañeros, puede que reciban el diagnóstico de trastorno mental.

Entre los trastornos mentales más comunes que se pueden diagnosticar en la niñez se encuentran el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), la ansiedad y los trastornos conductuales.

¿Cuáles son los síntomas de los trastornos mentales infantiles?

Los síntomas de los trastornos mentales cambian con el tiempo a medida que el niño crece, y pueden incluir dificultades en la manera en que juega, aprende, habla y actúa, o en cómo maneja sus emociones. Por lo general, los síntomas comienzan en los primeros años de la infancia, aunque algunos de los trastornos pueden aparecer en la adolescencia. El diagnóstico se hace a menudo durante los años escolares y a veces antes. Sin embargo, es posible que a algunos niños no se les diagnostique o detecte el trastorno mental que tienen.

¿Se pueden tratar los trastornos mentales infantiles?

Los trastornos mentales infantiles se pueden tratar y controlar. Existen muchas opciones de tratamiento que se basan en la mejor y más actualizada evidencia científica, de manera que los padres y los médicos deben trabajar en estrecha colaboración con todas las personas que participen en el tratamiento del niño: maestros, entrenadores, terapeutas y otros integrantes de la familia. Aprovechar todos los recursos disponibles ayudará a los padres, profesionales de la salud y educadores a guiar al niño hacia el éxito. El diagnóstico temprano y los servicios adecuados para los niños y sus familias pueden lograr un cambio en la vida de los menores con trastornos mentales.

Salud Mental Infantil: TIPO DE AFECCIONES

ANSIEDAD Y DEPRESIÓN

Muchos niños tienen miedos y preocupaciones, y de vez en cuando se sentirán tristes y desesperanzados. Surgirán miedos intensos en diferentes momentos del desarrollo. Por ejemplo, los niños pequeños a menudo sienten mucha angustia al separarse de sus padres, aunque estén seguros y al cuidado de otra persona. Cuando los sentimientos de miedo y tristeza son persistentes o extremos podrían deberse a ansiedad o depresión. Debido a que los síntomas son principalmente pensamientos y sentimientos, se les llama trastornos de internalización.

Ansiedad

Cuando los niños no superan los miedos y las preocupaciones típicos de los niños pequeños, o cuando los miedos y las preocupaciones son tantos que interfieren con las actividades escolares, en la casa o en el juego, puede que se diagnostique un trastorno de ansiedad. Ejemplos de los distintos tipos de trastornos de ansiedad incluyen los siguientes:

  • Sentir miedo al estar separado de los padres (ansiedad de separación).
  • Sentir un miedo extremo acerca de una situación o algo específico, como los perros, insectos o ir al doctor (fobias).
  • Sentir mucho miedo de la escuela o de otros lugares donde haya personas (ansiedad social).
  • Estar muy preocupado por el futuro y acerca de que sucedan cosas malas (ansiedad general).
  • Presentar reiterados episodios de miedo intenso, repentino e inesperado, que se producen con síntomas como palpitaciones del corazón o dificultad para respirar, o sentirse mareado, tembloroso o sudoroso (trastorno de pánico).

La ansiedad puede presentarse en forma de miedo o preocupación, pero también puede hacer que los niños estén irritables y enfadados. Los síntomas de la ansiedad también pueden incluir problemas para dormir, además de síntomas físicos como fatiga, dolores de cabeza o dolores de estómago. Algunos niños ansiosos no comunican sus preocupaciones y, por lo tanto, los síntomas pueden pasar desapercibidos.

Las afecciones relacionadas incluyen el trastorno obsesivo-compulsivo y el trastorno por estrés postraumático.

TRASTORNO OBSESIVO-COMPULSIVO

 

Muchos niños, a veces, tienen pensamientos que les molestan, y puede que sientan que tienen que hacer algo acerca de esos pensamientos, aunque sus acciones no tengan sentido. Por ejemplo, puede que les preocupe tener mala suerte si no se ponen su prenda de vestir favorita. En algunos niños, los pensamientos y ansias de hacer ciertas acciones persisten, aunque traten de ignorarlos o hacerlos desaparecer. Puede que los niños tengan un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) cuando los pensamientos no deseados, y los comportamientos que se sienten obligados a hacer debido a esos pensamientos, suceden con frecuencia, ocupan mucho tiempo (más de una hora al día), interfieren con sus actividades o los hacen sentirse muy mal. A los pensamientos se les llama obsesiones. A los comportamientos se les llama compulsiones.

Síntomas del trastorno obsesivo-compulsivo

Tener trastorno obsesivo-compulsivo significa tener obsesiones, compulsiones o ambas cosas.

Ejemplos de comportamientos obsesivos o compulsivos incluyen los siguientes:

  • Tener pensamientos, impulsos o imágenes mentales no deseados que ocurren una y otra vez y que causan ansiedad o angustia.
  • Tener que pensar en algo o decir algo una y otra vez (por ejemplo, contar o repetir palabras una y otra vez en silencio o en voz alta).
  • Tener que hacer algo una y otra vez (por ejemplo, lavarse las manos, colocar cosas en un orden específico o revisar las mismas cosas una y otra vez como, por ejemplo, ver si la puerta está cerrada con llave).
  • Tener que hacer algo una y otra vez de acuerdo con ciertas reglas que deben ser respetadas de manera exacta para hacer que la obsesión desaparezca.

Los niños tienen estos comportamientos porque sienten que de esa manera prevendrán acontecimientos malos o harán que se sientan mejor. Sin embargo, el comportamiento no está conectado normalmente a un peligro real o a algo malo que esté sucediendo o, a su vez, el comportamiento es extremo, como lavarse las manos varias veces en una hora.

Un mito común es que el trastorno obsesivo-compulsivo significa que la persona es sumamente limpia y ordenada. En ocasiones, los comportamientos obsesivos-compulsivos pueden estar relacionados con la limpieza, pero muchas veces una persona con este trastorno está demasiado concentrada en una cosa que debe hacerse una y otra vez, en vez de en ser organizada. Las obsesiones y las compulsiones también pueden cambiar con el transcurso del tiempo.

Tratamiento para el trastorno obsesivo-compulsivo

El primer paso del tratamiento es hablar con un proveedor de atención médica para hacer una evaluación. Una evaluación integral realizada por un profesional de la salud mental determinará si la ansiedad o la angustia está relacionada con recuerdos de un evento traumático que sucedió en la realidad, o si los miedos se basan en otros pensamientos o creencias. El profesional de la salud mental también debe determinar si la persona con el trastorno obsesivo-compulsivo tiene un trastorno de tic actual o pasado. En el trastorno obsesivo-compulsivo también puede presentarse ansiedad o depresión, así como comportamientos perturbadores.

Los tratamientos pueden incluir terapia del comportamiento y medicamentos. La terapia del comportamiento, en particular la terapia cognitivo-conductual, ayuda a que el niño cambie los pensamientos negativos en una forma de pensar más eficaz y positiva, lo cual conduce a un comportamiento más eficaz. En la terapia del comportamiento para el trastorno obsesivo-compulsivo puede usarse la técnica de exponer en forma gradual a los niños a sus propios miedos en un ambiente seguro; esto ayuda a que aprendan que en realidad no ocurren cosas malas si ellos no realizan el comportamiento. Esto, con el tiempo, disminuye la ansiedad. La terapia del comportamiento por sí sola puede ser eficaz, pero algunos niños reciben tratamiento con una combinación de terapia del comportamiento y medicamentos. Las familias y las escuelas pueden ayudar a los niños a controlar el estrés si forman parte de la terapia y aprenden la manera de reaccionar en forma solidaria sin aumentar accidentalmente las probabilidades de que las obsesiones o las compulsiones sucedan otra vez.

                                                                                         

TRASTORNO POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO

 

Ejemplos de síntomas de trastorno por estrés postraumático incluyen los siguientes:

  • Revivir la situación una y otra vez con el pensamiento o en el juego.
  • Tener pesadillas y problemas para dormir.
  • Sentirse muy mal cuando algo recuerda la situación.
  • Falta de emociones positivas.
  • Sentir miedo o tristeza en forma continua y de manera intensa.
  • Irritabilidad y ataques de rabia.
  • Buscar en forma constante posibles amenazas; asustarse fácilmente.
  • Mostrarse indefenso, con desesperanza o retraimiento.
  • Negar que sucedió la situación o no mostrar sentimientos.
  • Evitar lugares o personas asociados a la situación.

Ejemplos de situaciones que podrían causar trastorno por estrés postraumático incluyen las siguientes:

  • Maltrato físico, sexual o emocional.
  • Ser víctima o testigo de violencia o de un delito.
  • Enfermedad grave o muerte de un familiar o amigo cercano.
  • Desastres naturales o provocados por los seres humanos.
  • Accidentes automovilísticos graves.
Tratamiento para el trastorno por estrés postraumático

El primer paso del tratamiento es hablar con un proveedor de atención médica para hacer una evaluación. Para que se haga el diagnóstico de trastorno por estrés postraumático, un acontecimiento específico debe haber desencadenado los síntomas. Debido a que la situación fue angustiante, es posible que los niños no deseen hablar acerca del acontecimiento, por lo que se podría necesitar a un proveedor de atención médica altamente capacitado para hablar con los niños y sus familias. Una vez que se hace el diagnóstico, el primer paso es hacer que el niño se sienta seguro mediante el apoyo de sus padres, amigos y la escuela y, en la medida de lo posible, al disminuir la probabilidad de que ocurra otra situación traumática. La sicoterapia —en la que el niño pueda hablar, dibujar, jugar o escribir acerca del acontecimiento estresante— puede hacerse con el niño en forma individual, con la familia o en un grupo. La terapia del comportamiento, en particular la terapia cognitivo-conductual, ayuda a los niños a aprender a cambiar los pensamientos y los sentimientos por medio de un cambio del comportamiento en primer lugar a fin de reducir el miedo o la preocupación. Puede que también se usen medicamentos para disminuir los síntomas.

DEPRESIÓN

 

Sentirse triste o desesperanzado en algunas ocasiones es parte de la vida de todos los niños. Sin embargo, algunos niños se sienten tristes o sin interés en las cosas que antes solían disfrutar, o se sienten indefensos o desesperanzados en situaciones en las que podrían hacer algo para cambiarlas. Cuando el niño siente tristeza y desesperanza persistentes, puede que se diagnostique depresión.

Ejemplos de comportamientos que a menudo se observan en niños que están deprimidos incluyen los siguientes:

  • Sentirse triste, desesperanzado o irritable la mayor parte del tiempo.
  • No querer hacer cosas divertidas ni disfrutarlas cuando se hacen.
  • Cambios en los patrones de alimentación: comer mucho más o mucho menos de lo habitual.
  • Cambios en los patrones del sueño: dormir mucho más o mucho menos de lo normal.
  • Cambios en el nivel de energía: sentirse cansado y sin fuerzas o tenso e inquieto la mayor parte del tiempo.
  • Tener dificultad para prestar atención.
  • Sentirse despreciable, inútil o culpable.
  • Comportamientos autodestructivos o querer autolesionarse.

La depresión extrema puede hacer que el niño piense en el suicidio o planee suicidarse. En los jóvenes de 10 a 24 años, el suicidio es la principal causa de muerte.

Algunos niños quizás no hablen acerca de sus pensamientos de desesperanza e indefensión, y es posible que no parezcan estar tristes. La depresión también podría hacer que un niño cause problemas o actúe sin motivación, de manera que los demás quizás no noten que está deprimido o lo cataloguen de manera incorrecta como alborotador o perezoso.

Tratamiento para la ansiedad y la depresión

El primer paso del tratamiento es hablar con un proveedor de atención médica para hacer una evaluación. La Academia Estadounidense de Siquiatría Infantil y de Adolescentes (AACAP, por sus siglas en inglés) recomienda que los proveedores de atención médica evalúen a los niños en forma rutinaria para detectar problemas de salud mental y del comportamiento. Algunos de los signos y síntomas de ansiedad o depresión son los mismos que en otras afecciones, como en el trauma. Hay síntomas específicos, como la dificultad para concentrarse, que pueden ser un signo del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Es importante que se haga una evaluación meticulosa para obtener el mejor diagnóstico y tratamiento. La consulta con un proveedor de atención médica puede ayudar a determinar si la medicación debe ser parte del tratamiento.

Los profesionales de la salud mental pueden planificar una terapia que sea la mejor para el niño y su familia. La terapia del comportamiento incluye la terapia infantil, la terapia familiar o una combinación de ambas. La escuela también puede ser incluida en el plan de tratamiento. En el caso de los niños muy pequeños, la participación de los padres en el tratamiento es clave. La terapia cognitivo-conductual es una forma de terapia que se usa para tratar la ansiedad o la depresión, en particular en niños mayores. Ayuda a que el niño cambie los pensamientos negativos en una forma de pensar más eficaz y positiva, lo cual conduce a un comportamiento más eficaz. La terapia del comportamiento para tratar la ansiedad puede incluir ayudar a los niños a enfrentar y manejar los síntomas de ansiedad, mientras se los expone gradualmente a sus propios miedos a fin de ayudarlos a aprender que no suceden “cosas malas”.

Los tratamientos también pueden incluir varias maneras de ayudar al niño a sentirse menos estresado y a estar más sano, como con alimentos nutritivos, actividad física, suficientes horas de sueño, rutinas predecibles y apoyo social.

PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO O CONDUCTA

A veces los niños discuten, son agresivos o actúan con enfado o en forma desafiante con los adultos. Es posible que se diagnostique un trastorno del comportamiento o de la conducta cuando estos comportamientos perturbadores no sean comunes para la edad del niño en ese momento, persistan a través del tiempo o sean graves. Debido a que los trastornos del comportamiento implican portarse mal y comportarse de manera no deseada con las demás personas, a menudo se los llama trastornos de externalización.

Trastorno de oposición desafiante

Cuando los niños se portan mal en forma persistente, de tal manera que causan serios problemas en la casa, la escuela o con los compañeros, puede que reciban el diagnóstico de trastorno de oposición desafiante (TOD). El trastorno de oposición desafiante generalmente comienza antes de los 8 años de edad, pero no después de los 12 años. Los niños con trastorno de oposición desafiante tienen más probabilidades de presentar una actitud desafiante o de oposición con las personas más conocidas, como los miembros de la familia, las personas que los cuidan habitualmente o los maestros. Los niños con trastorno de oposición desafiante muestran esos comportamientos más a menudo que otros niños de la misma edad.

Ejemplos de trastorno de oposición desafiante incluyen los siguientes:

  • Estar enfadado o perder los estribos a menudo.
  • Discutir con adultos o negarse a cumplir sus reglas o pedidos a menudo.
  • Mostrarse resentido o rencoroso a menudo.
  • Molestar a otros en forma deliberada o molestarse con otras personas.
  • Culpar a la gente a menudo por los propios errores o mal comportamiento.
Trastorno de la conducta

El trastorno de la conducta (TC) se diagnostica cuando el niño muestra un patrón continuo de agresión hacia otras personas, y graves violaciones de las reglas y normas sociales en la casa, la escuela y con los compañeros. Estas violaciones de las reglas pueden implicar quebrantar la ley y, como consecuencia, ser arrestado. Los niños con trastorno de la conducta tienen más probabilidades de lesionarse y quizás tengan dificultades para llevarse bien con los compañeros.

Ejemplos de comportamientos del trastorno de la conducta incluyen los siguientes:

  • Violar reglas importantes, como escaparse de la casa, quedarse fuera de la casa por la noche sin permiso o faltar a la escuela.
  • Ser agresivo de tal manera que cause daño, como al acosar a otros niños o compañeros, al pelear o ser cruel con los animales.
  • Mentir, robar o dañar las pertenencias de otras personas a propósito.
Tratamiento para los trastornos de comportamiento perturbador

Es importante iniciar el tratamiento en forma temprana. El tratamiento es más eficaz si se adapta a las necesidades del niño y la familia en particular. El primer paso del tratamiento es hablar con un proveedor de atención médica. Puede que se necesite una evaluación integral realizada por un profesional de la salud mental a fin de determinar el diagnóstico correcto. Algunos de los signos de problemas de conducta —como no seguir las reglas en la escuela— pueden relacionarse con problemas de aprendizaje que quizás necesiten una intervención adicional. En el caso de los niños pequeños, el tratamiento con evidencia científica más sólida es la capacitación de los padres en terapia del comportamiento o conductual. En esta capacitación, el terapeuta ayuda a los padres a aprender formas eficaces de reaccionar al comportamiento del niño y de fortalecer la relación padre-hijo. En el caso de los niños en edad escolar y los adolescentes, un tratamiento eficaz que se usa a menudo es una combinación de capacitación y terapia que incluye al niño, la familia y la escuela.

 

TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD (TDAH)

 

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos neuroconductuales más comunes de la niñez. Por lo general, se diagnostica inicialmente en la infancia y a menudo perdura hasta la edad adulta.
Signos y síntomas del TDAH

Es normal que a los niños les cueste concentrarse y portarse bien alguna que otra vez. Sin embargo, en los niños con TDAH estas conductas no desaparecen. Los síntomas continúan manifestándose, pueden ser graves y ocasionarles problemas en la escuela, el hogar o con los amigos.

Un niño con el TDAH podría:

  • tener dificultad para prestar atención
  • soñar despierto muy a menudo
  • parecer que no escucha a los demás
  • distraerse fácilmente al hacer las tareas o al jugar
  • ser olvidadizo
  • estar en constante movimiento o ser incapaz de quedarse sentado
  • moverse todo el tiempo o mostrarse inquieto
  • hablar demasiado
  • ser incapaz de jugar sin hacer ruido
  • actuar y hablar sin pensar
  • tener problemas para esperar su turno
  • interrumpir a los otros
Diagnóstico del TDAH

Para determinar si un niño tiene el TDAH se debe seguir un proceso de varios pasos. No existe una prueba única para diagnosticar el TDAH; además, muchos otros problemas, como la ansiedad, la depresión, las dificultades para dormir y ciertos tipos de discapacidades del aprendizaje, pueden presentar síntomas similares. Una etapa del proceso consiste en un examen médico que incluye pruebas de la audición y de la vista para descartar otros problemas con síntomas parecidos a los del TDAH. Otra etapa puede consistir en elaborar una lista para clasificar los síntomas del TDAH y preguntar sobre los antecedentes del niño a sus padres, maestros y a veces al niño mismo.

Tratamiento para el TDAH

El TDAH se puede manejar con éxito. Las opciones de tratamiento para el TDAH incluyen las siguientes:

  • Terapia conductual, incluida la capacitación de los padres
  • Medicamentos
  • Adaptaciones e intervenciones en la escuela

En la mayoría de los casos, el mejor tratamiento para el TDAH consiste en una combinación de terapia conductual y medicamentos. En el caso de los niños en edad prescolar (4 a 5 años de edad) que tengan TDAH, la terapia conductual, en especial la capacitación de los padres, se recomienda como la primera línea de tratamiento. Lo que funcione mejor dependerá del niño y de la familia. Los buenos planes de tratamiento incluirán la vigilancia atenta, el seguimiento y los ajustes que sean necesarios a lo largo del proceso.

TRASTORNOS DE TICS

 

Los tics son espasmos, movimientos o sonidos repentinos que se hacen de manera repetitiva. Las personas que tienen tics no pueden controlarlos voluntariamente. Por ejemplo, puede ser que una persona con un tic motor parpadee una y otra vez, sin parar, o que una persona con un tic vocal emita gruñidos involuntariamente. Podemos identificar tres tipos de trastornos de tics:

  • Trastorno de Tourette (también llamado síndrome de Tourette [ST])
  • Trastorno de tic persistente (también llamado crónico) motor o vocal
  • Trastorno de tic transitorio

Los trastornos de tics se diferencian por el tipo de tic que está presente (motor o vocal, o una combinación de ambos) y por la duración de los síntomas. Las personas con ST presentan ambos tipos de tics, motores y vocales, y han tenido los síntomas durante al menos 1 año. Las personas con trastorno de tic persistente motor o vocal tienen tics motores o vocales, y han padecido los síntomas durante al menos 1 año. Las personas con trastorno de tic transitorio pueden tener tics motores o vocales, o ambos, pero han presentado los síntomas durante menos de 1 año.

A continuación presentamos los criterios de diagnóstico de manera resumida. Por favor, tenga en cuenta que están aquí solo para que usted se informe y que no deben usarse para autodiagnosticarse. Si tiene inquietudes sobre alguno de los síntomas enumerados debe consultar con un proveedor de atención médica capacitado y con experiencia en el diagnóstico y tratamiento de los trastornos de tics.

Síndrome de Tourette (ST)

Hay muchas creencias erróneas sobre el síndrome de Gilles de la Tourette (o síndrome de Tourette, abreviado) que hacen que la vida de las personas con esta afección sea más difícil. Informarse puede ayudarlo a entender lo que significa tener el síndrome de Tourette.

El síndrome de Tourette es una afección del sistema nervioso (el cerebro y los nervios) que hace que las personas produzcan movimientos y sonidos repetidos (también conocidos como tics motores y vocales), que no pueden controlar. Los síntomas usualmente comienzan durante la niñez, pueden variar entre leves y graves, y pueden cambiar con el tiempo. El síndrome de Tourette puede causar problemas para el bienestar físico, mental y emocional de los niños. La educación puede ayudar a reducir las creencias negativas sobre el síndrome de Tourette, mejorar el acceso a la atención médica, asegurar un diagnóstico oportuno y, en definitiva, ayudar a los niños que tienen este síndrome a llevar vidas saludables y productivas.

Para que una persona reciba el diagnóstico del ST, debe cumplir los siguientes criterios:

  • Tener dos o más tics motores (por ejemplo, parpadear y encogerse de hombros) y al menos un tic vocal (por ejemplo, tararear, aclararse la garganta o gritar una palabra o una frase), aunque es posible que no todos ocurran al mismo tiempo.
  • Haber tenido tics durante al menos un año. Los tics pueden ocurrir muchas veces al día (por lo general en ataques), casi todos los días, o de vez en cuando.
  • Tener tics que hayan comenzado antes de los 18 años.
  • Tener síntomas que no se deban al consumo de medicamentos u otras drogas ni a otra afección (por ejemplo, convulsiones, enfermedad de Huntington o encefalitis posviral).
Trastorno de tic persistente (crónico) motor o vocal

Para que una persona reciba el diagnóstico de trastorno de tic persistente, debe cumplir los siguientes criterios:

  • Tener uno o más tics motores (por ejemplo, parpadear y encogerse de hombros) o tics vocales (por ejemplo, tararear, aclararse la garganta o gritar una palabra o una frase), pero no de ambas clases.
  • Tener tics que ocurran muchas veces al día casi todos los días o de vez en cuando por un periodo mayor a un año.
  • Tener tics que hayan comenzado antes de los 18 años.
  • Tener síntomas que no se deban al consumo de medicamentos u otras drogas ni debido a una afección que pueda causar tics (por ejemplo, convulsiones, enfermedad de Huntington o encefalitis posviral).
  • No haber recibido un diagnóstico del ST.
Trastorno de tic transitorio

Para que una persona reciba el diagnóstico de trastorno de tic transitorio, debe cumplir los siguientes criterios:

  • Tener uno o más tics motores (por ejemplo, parpadear y encogerse de hombros) o tics vocales (por ejemplo, tararear, aclararse la garganta o gritar una palabra o una frase).
  • Haber tenido los tics por no más de 12 meses seguidos.
  • Tener tics que hayan comenzado antes de los 18 años.
  • Tener síntomas que no se deban al consumo de medicamentos u otras drogas ni a una afección que pueda causar tics (por ejemplo, enfermedad de Huntington o encefalitis posviral).
  • No haber recibido el diagnóstico del ST o del trastorno de tic persistente motor o vocal.

#1 Las personas con el síndrome de Tourette no siempre emiten obscenidades de manera involuntaria.

Probablemente la creencia errónea más común sobre el síndrome de Tourette, vista con frecuencia en la televisión o el cine, es que las personas con esta afección emiten obscenidades o palabras vulgares de manera involuntaria. La realidad es que la mayoría de las personas con el síndrome de Tourette no usa lenguaje inapropiado de manera excesiva o descontrolada. Conocido como coprolalia, esto afecta solamente a aproximadamente 1 de cada 10 personas con el síndrome de Tourette. La coprolalia es un tic complejo, difícil de controlar o suprimir, y las personas que lo tienen con frecuencia se sienten avergonzadas.

#2 El hecho de presentar un tic no significa que usted tenga el síndrome de Tourette.

Los tics, como producir sonidos (tics vocales) o hacer movimientos motores (tics motores), son parte del síndrome de Tourette, pero no se trata solo de eso. Tener un tic es complicado. Las personas pueden tener tics que van de simples y temporales que duran unas pocas semanas o unos pocos meses, hasta muchos tics complejos y de larga duración. Los tics también pueden variar de leves y menos notorios a graves y  discapacitantes. Tener el síndrome de Tourette significa que las personas presentan por lo menos dos tics motores diferentes y por lo menos un tic vocal, y que han tenido los tics por más de un año.

#3 Las personas con el síndrome de Tourette no pueden controlar sus tics (movimientos o sonidos) aunque quieran hacerlo. 

Tener un tic es difícil de controlar. Los tics motores y vocales del síndrome de Tourette son involuntarios, lo cual significa que las personas no los hacen a propósito. Aunque la causa exacta de los tics todavía no se conoce, muchas personas comparan la sensación de tener un tic con tener picazón o tener que estornudar. Se puede tratar de detener la sensación, pero finalmente es probable que las personas se rasquen o estornuden y se sientan un poco mejor hasta que vuelva el deseo. Cuando las personas tratan de controlar sus tics, esto les causa estrés y el tic podría empeorar.

#4 Las personas con el síndrome de Tourette con frecuencia llevan vidas prósperas y plenas.

Es cierto que algunas personas con el síndrome de Tourette tienen dificultades a lo largo de sus vidas. Pero también es cierto que muchas personas con este síndrome tienen mucho éxito. Con frecuencia se trata de personas que quieren alcanzar grandes logros y encuentran que sus tics se pueden volver menos graves o desaparecer cuando están concentrados en una tarea. Muchas personas también presentan menos tics a medida que crecen. Hay personas con el síndrome de Tourette que tienen éxito en todas las áreas de la vida y que trabajan en muchos campos, incluidos los deportes, las artes, la medicina y otras profesiones.

Niño con mochila

Otras afecciones y preocupaciones que afectan el aprendizaje, el comportamiento y las emociones de los niños incluyen las discapacidades del aprendizaje y del desarrollo, el autismo, y factores de riesgo como el consumo de sustancias intoxicantes y causarse autolesiones.

Afecciones y preocupaciones relacionadas

TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA

Información básica sobre el trastorno del espectro autista

Los trastornos del espectro autista (TEA) son una discapacidad del desarrollo que puede provocar problemas sociales, comunicacionales y conductuales significativos. A menudo, no hay indicios en el aspecto de las personas con TEA que los diferencien de otras personas, pero es posible que quienes tienen un TEA se comuniquen, interactúen, se comporten y aprendan de maneras distintas a otras personas. Las destrezas de aprendizaje, pensamiento y resolución de problemas de las personas con TEA pueden variar; hay desde personas con muy altos niveles de capacidad (dotadas, o gifted en inglés) y personas que tienen muchas dificultades. Algunas necesitan mucha ayuda en la vida diaria, mientras que otras necesitan menos.

Actualmente, el diagnóstico de TEA incluye muchas afecciones que solían diagnosticarse por separado e incluyen el trastorno autista, el trastorno generalizado del desarrollo no especificado de otra manera (PDD-NOS, por sus siglas en inglés) y el síndrome de Asperger. Hoy en día, a todas estas afecciones se las denomina trastornos del espectro autista.

Signos y síntomas del TEA

Las personas con un TEA a menudo tienen problemas con las destrezas sociales, emocionales y de comunicación. Es posible que repitan determinados comportamientos o que no quieran cambios en sus actividades diarias. Muchas personas con TEA también tienen distintas maneras de aprender, prestar atención o reaccionar ante las cosas. Algunos de los signos comienzan durante la niñez temprana y, por lo general, duran toda la vida.

autismo

Los niños o adultos con TEA podrían presentar las siguientes características:

  • No señalar los objetos para demostrar su interés (por ejemplo, no señalar un avión que pasa volando).
  • No mirar los objetos cuando otra persona los señala.
  • Tener dificultad para relacionarse con los demás o no manifestar ningún interés por otras personas.
  • Evitar el contacto visual y querer estar solos.
  • Tener dificultades para comprender los sentimientos de otras personas y para hablar de sus propios sentimientos.
  • Preferir que no se los abrace, o abrazar a otras personas solo cuando ellos quieren.
  • Parecer no estar conscientes cuando otras personas les hablan pero responder a otros sonidos.
  • Estar muy interesados en las personas pero no saber cómo hablar, jugar ni relacionarse con ellas.
  • Repetir o imitar palabras o frases que se les dicen, o bien, repetir palabras o frases en lugar del lenguaje normal.
  • Tener dificultades para expresar sus necesidades con palabras o movimientos habituales.
  • No jugar juegos de simulación (por ejemplo, no jugar a “darle de comer” a un muñeco).
  • Repetir acciones una y otra vez.
  • Tener dificultades para adaptarse cuando hay un cambio en la rutina.
  • Tener reacciones poco habituales al olor, el gusto, el aspecto, el tacto o el sonido de las cosas.
  • Perder las destrezas que antes tenían (por ejemplo, dejar de decir palabras que antes usaban).
Diagnóstico del TEA

El diagnóstico de los TEA pueden ser difíciles de hacer debido a que no existen pruebas médicas, como un análisis de sangre, para diagnosticarlos. Para llegar a un diagnóstico, los médicos observan el comportamiento y el desarrollo del niño.

A veces, los TEA pueden detectarse a los 18 meses de edad o incluso antes. A los 2 años de edad, el diagnóstico realizado por un profesional con experiencia puede considerarse muy confiable.1 Sin embargo, muchos niños no reciben un diagnóstico final hasta que son mucho más grandes. Este retraso significa que hay niños con TEA que podrían no obtener la ayuda temprana que necesitan.

Tratamiento del TEA

Actualmente, no existe una cura para los TEA. Sin embargo, las investigaciones muestran que los servicios de tratamiento de intervención temprana pueden mejorar el desarrollo de estos niños. Los servicios de intervención temprana ayudan a los niños desde el nacimiento hasta los 3 años (36 meses) de edad a aprender destrezas importantes. Estos servicios pueden incluir terapia para ayudar al niño a hablar, caminar e interactuar con los demás. Por lo tanto, es importante hablar con el médico de su hijo lo antes posible si piensa que su hijo tiene un TEA u otro problema del desarrollo.

Incluso si a su hijo no se le ha diagnosticado un TEA, podría reunir los requisitos para recibir servicios de tratamiento de intervención tempana. La Ley para la Educación para Personas con Discapacidades (IDEA, por sus siglas en inglés) establece que los niños menores de 3 años (36 meses) de edad que estén en riesgo de tener retrasos del desarrollo podrían reunir los requisitos para recibir servicios. Esos servicios se prestan mediante un sistema de intervención temprana en su estado. A través de ese sistema, puede solicitar una evaluación.

Además, el tratamiento de síntomas particulares, como la terapia del habla para los retrasos en el lenguaje, no requiere que espere hasta recibir un diagnóstico formal de TEA.

Causas y factores de riesgo del TEA

No se conocen todas las causas de los TEA. Sin embargo, hemos aprendido que, probablemente, existan muchas causas para múltiples tipos de TEA. Puede haber muchos factores distintos que hagan que un niño tenga más probabilidades de tener un TEA, incluidos factores ambientales, biológicos y genéticos.

Los TEA ocurren en todos los grupos raciales, étnicos y socioeconómicos, pero es 4.5 veces más frecuente en los niños que en las niñas.

DISCAPACIDADES DEL DESARROLLO

Las discapacidades del desarrollo son un grupo de afecciones causadas por una deficiencia en áreas del aprendizaje, del lenguaje, de la conducta o en áreas físicas. Estas afecciones comienzan durante el periodo del desarrollo, pueden afectar el funcionamiento diario de las personas y generalmente duran a lo largo de la vida.

Indicadores del desarrollo

Las destrezas como dar los primeros pasos, sonreír por primera vez y decir “adiós” con la mano se conocen como indicadores del desarrollo. Los niños alcanzan estos indicadores en la forma en que juegan, aprenden, hablan, actúan y se mueven (por ejemplo, gatear y caminar).

Los niños se desarrollan a su propio ritmo, por lo que es imposible saber exactamente cuándo aprenderán una destreza en particular. Sin embargo, los indicadores del desarrollo dan una idea general de los cambios que se pueden esperar a medida que el niño crece.

Como padre o madre, usted es quien mejor conoce a su hijo. Si su hijo no está alcanzando los indicadores del desarrollo para su edad o si usted cree que puede haber un problema en la forma en que se desarrolla, hable con el médico o proveedor de atención médica de su hijo sobre sus inquietudes. No espere.

Seguimiento y pruebas del desarrollo

El crecimiento y desarrollo de un niño se siguen a través de la cooperación entre los padres y los profesionales de atención médica. En cada consulta de rutina, el médico determina si hay retrasos o problemas del desarrollo y habla con los padres sobre cualquier inquietud que puedan tener. Esto se conoce como seguimiento del desarrollo.

Cualquier problema que se observe durante el seguimiento del desarrollo se debe evaluar con pruebas del desarrollo. La prueba del desarrollo es una evaluación corta para saber si un niño está aprendiendo las destrezas básicas a su debido tiempo o si presenta retrasos.

Si un niño tiene un retraso del desarrollo, es importante buscar ayuda lo antes posible. La identificación e intervención tempranas pueden tener un impacto significativo en la capacidad del niño para aprender nuevas destrezas, así como para reducir la necesidad de costosas intervenciones a lo largo del tiempo.

Causas y factores de riesgo de las discapacidades del desarrollo

Las discapacidades del desarrollo comienzan en cualquier momento durante el periodo de desarrollo y por lo general continúan por el resto de la vida. La mayoría de las discapacidades del desarrollo comienzan antes de que el bebé nazca, pero algunas se pueden presentar después del nacimiento debido a lesiones, infecciones u otros factores.

Se cree que la mayoría de las discapacidades del desarrollo son causadas por una compleja combinación de factores. Estos incluyen factores genéticos; salud y conducta de los padres (como fumar y beber alcohol) durante el embarazo; complicaciones durante el nacimiento; infecciones que la madre pueda haber tenido durante el embarazo o que el bebé pueda haber tenido al inicio de su vida; y exposición de la madre o del niño a altos niveles de toxinas ambientales, tales como el plomo. En el caso de algunas discapacidades del desarrollo, como la fetopatía alcohólica (que es causada por el consumo de bebidas alcohólicas durante el embarazo), se conoce la causa. Pero para la mayoría, no se conoce.

A continuación hay algunos ejemplos de lo que sabemos sobre discapacidades del desarrollo específicas:

  • Por lo menos el 25 % de la pérdida auditiva entre los bebés se debe a infecciones maternas durante el embarazo, tales como la infección por citomegalovirus (CMV); complicaciones después del nacimiento y traumatismo en la cabeza.
  • Algunas de las causas más comunes de discapacidad intelectual incluyen fetopatía alcohólica; afecciones genéticas y cromosómicas, tales como el síndrome de Down y el síndrome del cromosoma X frágil; y ciertas infecciones durante el embarazo.
  • Los niños que tengan hermanos con autismo también están en mayor riesgo de presentar trastornos del espectro autista.
  • El bajo peso al nacer, el nacimiento prematuro, los nacimientos múltiples y las infecciones durante el embarazo están asociados a un mayor riesgo de presentar muchas discapacidades del desarrollo.
  • La ictericia (altos niveles de bilirrubina en la sangre durante los primeros días después del nacimiento) en el recién nacido que no reciba tratamiento puede causar un tipo de daño cerebral conocido como kernícterus. Los niños con kernícterus tienen más probabilidades de presentar parálisis cerebral infantil, problemas de audición y de visión, y problemas dentales. La detección temprana y el tratamiento de la ictericia en el recién nacido pueden prevenir el kernícterus.
Quiénes se ven afectados

Las discapacidades del desarrollo ocurren en todos los grupos raciales, étnicos y socioeconómicos. Algunos estimados recientes en los Estados Unidos muestran que aproximadamente uno de cada seis niños, o cerca del 15 % de los que tienen entre 3 y 17 años de edad, presenta una o más discapacidades del desarrollo como las siguientes:

  • TDAH;
  • trastornos del espectro autista;
  • parálisis cerebral infantil;
  • pérdida auditiva;
  • discapacidad intelectual;
  • discapacidad del aprendizaje;
  • deficiencia visual;
  • y otros retrasos del desarrollo.

TRASTORNOS DEL APRENDIZAJE

Muchos niños pueden tener dificultades en la escuela con respecto a algunos temas o habilidades de vez en cuando. Cuando los niños se esfuerzan y todavía luchan con un conjunto específico de habilidades, esto podría ser signo de un trastorno del aprendizaje. Tener un trastorno del aprendizaje significa que un niño tiene una dificultad en una o más áreas del aprendizaje, aun cuando su motivación o inteligencia en general no estén afectadas.

Algunos de los síntomas de los trastornos del aprendizaje son los siguientes:

  • Dificultad para distinguir entre derecha e izquierda
  • Invertir letras, palabras o números después de primer o segundo grado
  • Dificultad para reconocer patrones, o clasificar objetos por su tamaño o forma
  • Dificultad para entender y seguir instrucciones, o mantenerse organizado
  • Dificultad para recordar lo que se acaba de decir o lo que se acaba de leer
  • Falta de coordinación al moverse
  • Dificultad para realizar tareas con las manos, como escribir, cortar o dibujar
  • Dificultad para entender el concepto del tiempo

Algunos ejemplos de trastorno del aprendizaje son los siguientes:

  • Dislexia: dificultad con la lectura.
  • Discalculia: dificultad con las matemáticas.
  • Disgrafia: dificultad con la escritura.

Los niños con trastornos del aprendizaje pueden sentirse frustrados por no poder dominar un tema a pesar de su esfuerzo, y pueden comportarse mal, sentirse desamparados o abstraerse. El trastorno del aprendizaje también puede presentarse con trastornos conductuales o emocionales, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o ansiedad. La combinación de los problemas puede hacer que sea particularmente difícil para un niño tener éxito en la escuela. El diagnóstico adecuado de cada trastorno es crucial para que el niño pueda recibir la ayuda correcta para cada uno.

Tratamiento de los trastornos del aprendizaje

Los niños con trastornos del aprendizaje a menudo necesitan ayuda e instrucción adicional especializada. Tener un trastorno del aprendizaje puede hacer que el niño cumpla los requisitos para recibir servicios educativos especiales en la escuela. Habitualmente, las escuelas realizan sus propios exámenes de detección de trastornos del aprendizaje para ver si el niño necesita intervención. Es necesario que un profesional de la salud realice una evaluación si existen otras preocupaciones sobre el comportamiento o las emociones del niño. Los padres, proveedores de atención médica y la escuela pueden trabajar en conjunto para encontrar la ayuda profesional y el tratamiento correctos.

 

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1 comentario en “SALUD MENTAL INFANTIL”

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